En uno de los collados más famosos de la Sierra del Sueve se levanta una antigua atalaya de hormigón de principios del siglo XX: el Mirador del Fito. Desde aquí podemos realizar un plano secuencia sin cortes, apenas sin pestañeos, que deja ver de inmediato los elementos básicos del paisaje asturiano: mar, media montaña, alta montaña, praos, valles, niebla, poblaciones. En la larga distancia, con días despejados, descubrimos abultados perfiles y siluetas como si frente a nosotros se formase un enorme mapa 3D.
A unos 1.100 metros sobre el nivel del mar, el Mirador del Fito se escribe con mayúsculas; es uno de esos escasos lugares que permite una visión espectacular de 360º. A nuestro alcance más de 100 kilómetros de costa acantilada y playas, y otros tantos de montaña: la Reserva Natural de Sueve, el Parque Natural de Ponga y el Parque Nacional de los Picos de Europa. De Este a Oeste localizamos las villas de Ribadesella, Caravia, Colunga y Villaviciosa.

En los días más claros se puede llegar a ver Gijón). Al Sur, parajes de Parres, Cangas de Onís y Covadonga.

El término Fito (Fitu) quizás proceda de hito (jito), por ser un lugar de paso y punto geográfico donde coinciden varios territorios. En su día, trascurrió por aquí una antigua calzada romana. El mirador en sí es una especie de platillo volante, suspendido unos metros sobre el suelo, que parece haber desplegado una escalera para pisar tierra. Los lugareños lo conocen como el cazu, por su forma de taza. Se inauguró en 1927 con la idea de que los turistas pudiesen alcanzar la mejor experiencia visual sin árboles de por medio.

Distancia: 14 Km, ( Puerto de montaña)
Tiempo: 20 Min

Foto: SRT / TurismoAsturias.es